La psicóloga Beatriz Pereira lidera Depto 901, un proyecto de moda urbana chilena que apuesta por la identidad cotidiana, el aprendizaje textil autogestionado y una propuesta visual disruptiva.
La moda urbana chilena encuentra nuevas formas de expresión a través de proyectos independientes como Depto 901. En Santiago de Chile, la psicóloga egresada de la Universidad Diego Portales (UDP) en 2024, Beatriz Pereira, consolidó el lanzamiento de su marca de vestuario independiente. El proyecto nace como una respuesta y canal de expresión artística frente al desgaste emocional de su labor en el área de la psicología jurídica y los programas de reparación de maltrato. A través de prendas con estampados disruptivos, la propuesta busca disputar espacios en una industria local fuertemente dominada por estéticas minimalistas.
Moda urbana chilena y costura autodidacta
El origen de la marca se remonta al espacio residencial que Pereira comparte con sus compañeros y al aprendizaje autodidacta a través de plataformas digitales.
“Toda mi vida ha sido YouTube; aprendí a maquillar por ahí y luego con la costura fue un proceso similar de prueba y error”, comenta Beatriz Pereira.
Tras adquirir una máquina de coser en Marketplace, comenzó a alterar ropa de ferias libres y a desarrollar patrones propios. La consolidación del proyecto llegó con el lanzamiento del “Top Ramen”, una prenda nacida de una fotografía personal sin contexto aparente, de la cual se fabricó una serie limitada de 60 unidades en un taller de confección nacional utilizando la técnica de sublimación, que consiste en estampar sobre tela.


Esta necesidad de autogestión y aprendizaje digital se alinea con la realidad del sector en el país. De acuerdo con el último Informe de Caracterización del Diseño Nacional elaborado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, más del 70% de los nuevos nodos de vestuario independiente en Chile operan bajo formatos de autoaprendizaje y talleres externos a microescala. El documento estatal explícita que la falta de educación técnica formal en los creadores es suplida por comunidades digitales, convirtiendo a las plataformas web en el principal democratizador de la manufactura textil chilena.
Al igual que otras propuestas de diseño independiente nacional, como Min Estudio, Depto 901 refleja una generación de creadores que construye sus proyectos desde la autogestión y la exploración personal de nuevas formas de diseño.
La propuesta estética del anonimato
A diferencia de las estrategias de marketing digital contemporáneas que exponen la vida del creador, Depto 901 fundamenta su identidad en el anonimato visual de su fundadora. Esta decisión responde tanto a un resguardo ético por su ejercicio profesional como psicóloga en el ámbito de la educación superior, como a una búsqueda de identificación universal con el público.
Respecto a la convicción detrás del proyecto y la seguridad al exhibir sus piezas sin depender de la aprobación ajena,
“Es algo que a mí me gusta tanto, que me hace tanto sentido, que me siento segura de sacarlo y demostrarlo”, asegura con firmeza la duela de Depto 901.
Un refugio de expresión urbana
La propuesta gráfica de Depto 901 se desmarca activamente del diseño pulcro tradicional. Con una paleta cromática basada en fucsias intensos y turquesas, e inspirada en referentes como la artista de vanguardia Sandy Liang y las narrativas visuales de la cantante Rosalía, el proyecto se consolida como un refugio de expresión urbana.
Los próximos lanzamientos de la marca mantendrán esta línea de diseño lúdico y cotidiano, incluyendo estampados basados en las huellas de su gato “Corcho” y representaciones de espacios de desahogo personal.

Con una identidad visual propia y una propuesta construida desde la experimentación, Depto 901 busca consolidarse como una alternativa innovadora dentro de la moda urbana chilena, demostrando que el diseño independiente puede abrir nuevos espacios para la creatividad y la expresión personal.


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